La Cultura de la Violación

Hace poco asistí en una de mis librerías favoritas Mujeres y compañía a un encuentro de lectoras sobre el libro de Roxane GayNo es para tanto. Notas sobre la cultura de la violación” y salí pensando que tenemos mucho que hacer.

Portada del libro de Roxane Gay No es para tanto

Dirigió la charla Jana Leo; Filósofa y artista autora del libro Violación en Nueva York. La acompañaban Marisa Soleto y Celina Alvarado.

Marisa Soleto es la presidenta de la Fundación mujeres, jurista especializada en desarrollo de políticas públicas en materia de igualdad de condiciones.

Celina Alvarado es artista y profesora de la UC3M.

Desde aquí quiero agradecer a las tres que compartieran generosamente sus conocimientos y vivencia sobre el tema que nos reunían, la violación.

Los datos en España nos dicen que cada 8 horas una mujer es violada, lo que nos lleva a 3 mujeres al día, que al año supone 1095 mujeres violadas. Lamentablemente estos son los datos de las que han interpuesto denuncia, me dan escalofríos pensar cual será la cifra real. Se estima que sólo denuncian 1 de cada seis.

Acudí al encuentro porque soy fan absoluta de Roxane Gay y días antes acababa de leer este libro y me había gustado mucho. Pero la verdad es que no me imaginaba todo lo que aquella charla iba a remover en mí. No tome notas al pie de la letra porque no pensaba escribir sobre ello, sólo quería empaparme yo de todo, pero no he podido hacer otra cosa que compartir con todas vosotras aquellas notas que tome y mis inquietudes posteriores.

El encuentro se empezó leyendo un texto seleccionado del epílogo. Yo he hecho mi propia elección. He elegido el primer párrafo de este epílogo para mostrároslo como parte representativa y para animaros a leer y regalar el libro.

Este libro principalmente parece estar hecho para educar a los agresores. La única manera que yo veo efectiva de llevar a cabo esta educación es desmantelando la construcción que hace pasar el abuso sexual como acto sexual. En primera persona las autoras/es explican uno a uno los falsos imaginarios de los agresores y muestran el efecto de la agresión en su vida diaria.

Jana Leo.

Me gustaría resaltar una de las cosas que dijo Marisa. Se está trabajando para que los delitos de abusos sexuales y violación no prescriban porque las víctimas, sobre todo cuando son niñas pequeñas necesitan tiempo. Tienen que asimilar lo que les ha pasado, tienen que aprender a verbalizar sus sentimientos, tienen que encontrar un entorno en el que se sientan seguras y luego estar preparadas emocionalmente para contarlo con todo lo que ello conlleva. Y para todo esto se necesita tiempo, si los abusos y violaciones prescriben los agresores se van de rositas. 

Otro día os escribiré un post de cómo debemos actuar si pensamos, sabemos o descubrimos que una niña esta sufriendo abusos sexuales.

Me pareció muy generoso que Celina nos acompañara y que fuera la primera vez que en público hablaba de su violación. Ella dió muchas claves sobre lo que pasa cuando quien te viola es un familiar directo. La resistencia familiar cuando uno de los miembros del núcleo central es el violador. En esos casos no dejamos de ser molestas y de incomodar al resto por hacerlos conocedores de una situación de violación.

Un ejemplo de este caso es el hijo que se entera que su padre ha violado a su hermana, pero el tenía a su padre como un referente de vida. Conocer esta noticia le incomoda. La situación le remueve sus cimientes, le pone su vida del revés. Incluso pueden llegar a la evitación porque no se quieren posicionar.

Celina además insistía en que te quedas sola. Sentimiento que Jana también afirmo. Decía que hay que ser consciente y estar preparadas para quedarte sola cuando lo cuentas.

Tremendamente interesante son las conclusiones de Jana que destaca el tema de las emociones, no nos conocemos, no sabemos darle nombre a lo que nos pasa, no sabemos relacionarnos con nuestros sentimientos, no sabemos gestionarlos. De lo que podemos deducir que la Inteligencia emocional es un pilar básico para mujeres víctimas de abusos sexuales.

Otros muchos temas salieron a colación.

El cuestionamiento a  las víctimas. La víctima pasa a ser juzgada, se pone en duda su conducta y su moral, y se crea una sombra de culpabilidad que le acompañará mucho tiempo. Son las víctimas de esas violaciones quienes reciben un trato duro y son cuestionadas hasta el hastío.

La violación no esta lo suficientemente estigmatizada en nuestra cultura y es por eso que muchos de los aspectos que la perpetúan se siguen transmitiendo.

La invisibilización de las víctimas en la sociedad. Nos contaba Jana Leo como a ella se le denegó un puesto en una Universidad en Nueva York por tener escrito un libro en el que cuenta que le han violado. Si te han violado no puedes ser un referente para tus alumnos, seguramente porque ellos sigan pensando en la justificación del violador o en la culpabilidad de la víctima.

No es para tanto es la frase que recoge que si te violaron estas viva y lo puedes contar y seguir con tu vida es porque tu violación no fue para tanto. Lo peor de esta durísima frase es que incluso las mujeres que han sido violadas en algún momento lo piensan y se maltratan por lo que están sintiendo.

Cultura de la violación
Photo by Sydney Sims on Unsplash

 

Algunos movimientos surgidos recientemente hacen que en la conciencia colectiva empiece a moverse la inconformidad con la cultura de la violación establecida. Las redes sociales muchas veces tienen ese magnífico poder como agente educador y de cambio.

Algunos de los hashtag usados en twitter

#Metoo #AcosoenlaUni #NoesNo #Solosíessí

Próximamente escribiré un post sobre la Cultura de la violación, mientras tanto os dejo mi reflexión en voz alta

¿Qué puedo hacer yo para cambiar con un granito de arena todo esto? Mi respuesta es intentar educar a quien este receptivo para ello. Por eso creo este post y os cuento mis inquietudes sobre el tema. Además creo que se puede estar alerta, ser más comprensiva con las mujeres que se abren a contarte lo que les ha pasado y lo que están sufriendo. Creo que debemos intentar salir fuera de la cultura de la violación para verla desde fuera y empezar a señalarla con el dedo.

¿Y tú, que puedes aportar para que deje de existir la cultura de la violación?

Miriam Gómez Galocha

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