
Hay algo que me repiten muchas mujeres cuando llegan a consulta: llevan años sabiendo que tienen vaginismo pero no han dado el paso. Por miedo. Por vergüenza. Por no saber por dónde empezar. O simplemente porque nadie les había dicho con claridad que tiene solución.
Pues bien, te lo digo yo: el vaginismo tiene solución. Y su terapia es de las más efectivas que existen en sexología.
La mujer con vaginismo suele sufrirlo en silencio
No importa cómo seas en tu vida cotidiana, si eres extrovertida o reservada, si tienes una vida social activa o más tranquila. El vaginismo se sufre por dentro, en ese espacio íntimo que pocas veces se comparte.
Y es comprensible. Hay algo muy duro en tener que explicar algo que ni tú misma terminas de entender o aceptar. Suficiente es ya con vivirlo como para además tener que contarlo y exponerte a preguntas incómodas, a miradas que no saben qué decir, a consejos que no ayudan.
Por eso muchas mujeres con vaginismo solo tienen dos fuentes de apoyo real: su pareja, si la tienen, y su sexóloga, cuando ya han dado el paso de pedir ayuda.
Pero antes de llegar ahí, hay un camino de soledad que no debería ser tan largo. Y una de las razones por las que escribo sobre esto es precisamente esa: que ninguna mujer tarde más de lo necesario en saber que no está sola y que hay salida.
La terapia del vaginismo funciona, y los datos lo confirman
Cuando hablo de efectividad no lo digo como recurso publicitario. Lo digo porque es real: todas las mujeres que no abandonan la terapia consiguen superarlo. El porcentaje de éxito ronda el 99%.
Lo que hace que la terapia funcione no es ningún secreto. Es una combinación de trabajo corporal, trabajo emocional y constancia. Entender qué le pasa a tu cuerpo, por qué reacciona así, y darle las herramientas para que aprenda a responder de otra manera.
Porque el vaginismo es un aprendizaje. Y lo que se aprende, se puede desaprender.
Cómo es el proceso: lo que nadie te cuenta
La terapia de vaginismo es como subirse a una montaña rusa. El estado anímico sube y baja, a veces con mucha velocidad. Hay días en que sientes que estás volando, que el objetivo está al alcance de la mano. Y hay días en que parece que todo se derrumba.
Eso es normal. Es parte del proceso. Y lo bueno es que, cuando lo sabes de antemano, puedes prepararte para ello.
Lo que marca la diferencia entre las mujeres que lo superan y las que se quedan a mitad de camino es una sola cosa: la constancia. No la fuerza de voluntad, no la valentía, no tener más o menos miedo. La constancia.
El binomio cuerpo y mente aprende con la repetición. Los ejercicios tienen que hacerse de forma regular, sin dejar pasar más de dos días entre uno y otro. No porque sea un castigo, sino porque es como funciona el aprendizaje corporal.
Una paciente mía venía a consulta cada quince días y hacía los ejercicios solo los días inmediatamente antes y después de cada sesión. Entre medias, diez días de silencio. Y el cuerpo no respondía. Cuando empezó a venir cada semana y a mantener la regularidad en casa, todo cambió.
La buena noticia es que esta terapia es muy agradecida. Al poco de empezar ya puedes mirar atrás y ver avances reales. Y esos avances se convierten en el motor que te empuja a seguir.
Mantras para superar el vaginismo
Para las mujeres que acaban de ponerle nombre a lo que les pasa, o que están en los primeros pasos de su proceso, a veces ayuda tener palabras que repetirse cuando el miedo aprieta:
- Tener vaginismo no es mi culpa.
- No soy rara, el vaginismo le pasa a muchas mujeres.
- Yo puedo con esto porque tiene solución y estoy dispuesta a superarlo.
- Pondré solución a mi vaginismo por mí.
- Cada día que avanzo es un paso más cerca de la vida que quiero.
No son frases vacías. Son recordatorios de verdades que el miedo nos hace olvidar.
El primer paso es el más difícil, y el más importante
Sé que cuesta. Sé que hay una parte de ti que todavía duda, que pregunta si merece la pena, que tiene miedo de ilusionarse y que no salga. Lo entiendo porque lo he visto muchas veces.
Pero también he visto a mujeres que llevan años conviviendo con el vaginismo transformar completamente su relación con su cuerpo y con su sexualidad. He visto a mujeres que pensaban que nunca lo conseguirían conseguirlo.
Tú puedes ser una de ellas.
Miriam Gómez Galocha
La mejor forma de superar el vaginismo es con el acompañamiento de una profesional. Si quieres dar ese paso, escríbeme y lo hablamos: info@sexologiafemenina.com
Y si sientes que aún no estás preparada para la terapia, o simplemente quieres empezar desde casa y a tu ritmo, tengo una guía completa con los 10 pasos esenciales de mi terapia para que puedas seguirla sola, cuando quieras y sin lista de espera.
Si aún no tienes claro si lo que te pasa es vaginismo, te puede ayudar este post: Cómo saber si tengo vaginismo y qué hacer para solucionarlo.
3 comentarios sobre “El Vaginismo tiene solución.”